
Por: Franco Rojas
A las 10:00 am de una mañana fría, la puerta 2 del Circolo Sportivo Italiano se abrió para el partido entre Deportivo Municipal y Universitario de Deportes, por la primera fecha de la Liga F, que estuvo cerca de no jugarse por culpa de los entredichos de la ADFP con la FPF. La gente iba llegando de a pocos, en su mayoría padres que siempre acompañan a las chicas, aquellos son los verdaderos hinchas que nunca abandonan, menos aún en un día tan especial como el Día del Padre. Seguramente la mayoría de papás estaban esperando algún tipo de agasajo, pero los que se encontraban en este recinto deportivo sólo esperaban que sus hijas consigan el triunfo, porque la felicidad de sus hijas es la de ellos.
Mientras uno se iba acomodando para apreciar el partido venidero, las féminas calentaban en una de las canchas más pequeñas de fútbol 7 que se encuentran justo al costado de la que sería el escenario del encuentro. Al terminar el calentamiento, ya estaban ubicadas las barras en lo que sería el sector norte del campo; la hinchada de Municipal, en su mayoría padres y amistades, se encontraba en la zona más pegada a occidente mientras que los hinchas cremas, un conjunto de padres, amistades y algunos hinchas bastante bien organizados, estaban pegados a lo que sería oriente; ambos divididos por una pequeña reja que no impidió que algunos hinchas se mezclen sin importar del equipo que sean. Algo casi insólito en el fútbol masculino, pero que se debería tomar de ejemplo. Cabe resaltar que el Circolo cuenta con solo dos tribunas en la misma zona y la reja es para dividir a los locales y la visita para evitar cualquier tipo de inconveniente.

El partido que estaba programado para las 10:30 am empezó casi 10 minutos tarde. En este tiempo, las cremas aprovecharon para sus clásicas arengas “Dale U, dale U, dale, dale, dale U”, muchos dicen que este tipo de gritos se convierten en una inyección de adrenalina que te ayuda a salir a jugar con mucho ímpetu, y al parecer eso pasó. Ni bien empezó el partido, Esthefanny Otiniano puso el primero para Universitario, uno de esos llamados “gol de vestuario”. A raíz de ello, a las chicas de Municipal no les quedó mayor opción que salir en búsqueda del resultado y su tribuna apoyaba con un cántico algo particular: “Pásame la M, pásama la U, pásame la N, pásame la I ¿Qué dice? ¡Muni! ¡Echa Muni¡” y los típicos aplausos de los hinchas ediles. Se escuchaban arengas de los padres: “Ximena, soy tu fan” en referencia a Ximena Solis; infaltable el apoyo de los papás, en su día.
Las ediles escucharon a sus barristas y con el envión anímico que causaron aquellos gritos fueron en búsqueda del resultado con Miryam Tristán como su mejor carta de ataque, la misma que antes de que termine el primer se encargó de marcar un golazo de tiro libre, luego de cobrar una falta a unos 20 metros del arco crema. La también seleccionada nacional demostró porqué es la capitana de este buen equipo, se paró frente al balón, miró decidida el arco custodiado por Karla López y le pegó a la pelota, aunque más que una pegada fue una caricia como pidiéndole que por favor se coloque donde ella había pensado, golazo. El balón entró por la esquina superior derecha y Miryam salió en búsqueda de su hija para celebrar tremenda anotación, le dio un beso y volvió al centro del campo, porque esto aún no había terminado, quería más. Aunque en el primer tiempo nada cambiaría y se irían al descanso con el 1-1.

En el segundo tiempo, y con el empate, las jugadoras cremas tomaron las riendas del partido. Con Cindy Novoa fue la jugadora que llevó mayor peligro al área de Sharol Taboada; sin embargo, las locales, a pesar de que esperaban los ataques cremas, también tuvieron acciones de peligro, sobre todo en los pies de la capitana y anotadora de su único gol, Tristán, pero ambos equipos fallaron mucho en la definición, sobre todo por la ansiedad del primer partido de esta liga F, confundieron cuándo patear y cuándo llevar; a veces incluso abusando del toque o la filigrana. El toque femenino careció de delicadeza por momentos ya que las jugadoras estaban dejando todo en el campo. Vania, parte del cuerpo médico del equipo edil entró en reiteradas veces al campo para atender a las chicas y los hinchas se lo reconocieron: “¡Olé olé olé olé, Vania Vania!”. El partido se trabó más de lo esperado luego del vistoso primer tiempo que brindaron ambas escuadras; sin embargo, aún habían dejado un poco de magia para el final.
Sabrina Góngora, a falta de un minuto para que termine el partido, logró zafarse de su marcadora, ganó la banda, logró hacer una corrida importante por el flanco izquierdo del campo (el que estaría pegado a oriente) y sacó un pelotazo que, si bien es cierto no sabemos si su intención inicial fue que vaya al arco, colgó a la segura portera de Municipal convirtiéndose en un gran gol, donde la intención es lo que menos le importó a los hinchas de la “U”.
La tribuna crema celebraba el gol y el triunfo ya que no hubo tiempo para que las ediles logren si quiera acercarse al arco de las estudiantiles. El técnico crema, que todo el partido estuvo muy activo en su zona, que cuando las cosas no le salían se agarraba la cabeza demostrando un poco la frustración de los malos ratos que también pasó, dio un salto y fue a celebrar con sus chicas, que, luego del abrazo y saludo entre todas, fueron a celebrar con su hinchada que las alentaron los 90 minutos. Merecido triunfo del cuadro crema, aunque, para algunos hinchas del Muni, el otro equipo jugó con 12 haciendo referencia a la árbitra, sobre todo para el abuelito de alguna de las chicas y para la youtuber Ariana Bolo Arce, que fue a apoyar a sus amigas ediles. Los hinchas se retiraron tranquilos más allá de algún cántico contra el equipo perdedor, los cuales hicieron oídos sordos y se fueron con la tranquilidad de que sus chicas lo dejaron todo.
