El fútbol es un deporte de damas | Opinión

Veo fútbol femenino siempre que la ocasión me lo permite. Es una constante. Algo que me hace sentir bien. Recuerdo el primer mundial que vi fue Sudáfrica 2010, cuando el fútbol era un deporte de hombres, y las faltas y agresiones eran consideradas muy deshonrosas. El fútbol es un deporte de damas.

No veo que cada decisión arbitral sea recriminada por las jugadoras. No veo insultos marcados en sus labios. No veo miradas de odio. No veo faltas insidiosas. No veo escupitajos a la cara del rival. No veo jugadoras que pierden tiempo para que no les igualen el marcador. No veo técnicos rencorosos y llorones mirando a el partido de una manera airada. No veo empujones con el pecho, gestos de gallito o amenazas al rival. No veo mordiscos, no veo payasadas en el campo, no veo a machos alfa tratando de robarse el show a toda costa. No veo fingimiento de lesiones. No veo berrinches y lloriqueos improvisados en la cancha.

Es bello, el fútbol femenino. No dudo que por ocasiones tenga sus desafinaciones, pero en generalidades es muy diferente que la del masculino. Las mujeres deportistas tenemos una autodisciplina de la que el hombre carece. Autocontrol, un entusiasmo que refleja las emociones, que reaviva pasiones y genera un fútbol hermosamente sereno y natural. La emoción está ahí, la intensidad está ahí, la voluntad está ahí, simplemente sucede que estamos entrenadas para no desplegar la ira, y convertir el terreno de juego en un charco de cólera.

Creo en el fútbol femenino. Pienso que los hombres podrían aprender muchísimo de él. Esto es, si no lo miraran condescendientemente, con una sonrisa de medio lado y con expresión despectiva. Las mujeres ofrecemos una versión del fútbol que nos retrotrae a las nociones de “caballerosidad” y de “damidad”. El futuro de este deporte está en nuestros pies.

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