Los prejuicios de un país tan conservador como lo es el Perú, donde es extraño que la mujer vea fútbol y peor aún que lo juegue, son influyentes, pero no determinantes.

Por Diana Peceros
Después de solucionarse los problemas generados entre la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional (ADFP) y la Federación Peruana de Fútbol (FPF) se dio inicio al Campeonato Nacional de Fútbol Femenino – Zona Lima o también conocido como Liga F, la cual se juega entre 8 equipos. Este torneo es el más importante a nivel nacional para el fútbol femenino y se equipará, en teoría, a la Liga 1 Movistar. Por tal motivo, lo lógico y más coherente sería que se pueda ver la Liga Femenina a través de Gol Perú o cualquier otra señal, sea abierta o privada. Sin embargo, cuando nos ponemos a indagar en internet en búsqueda de opciones para verlo, nos encontramos con que ningún canal televisivo lo transmitirá e incluso las noticias sobre el inicio del mismo también son casi nulas.
El fútbol femenino en nuestro país es uno de los deportes menos vistos, menos publicitados, menos valorados y menos cubiertos por la prensa peruana. El año pasado la Conmebol, en pro de desarrollar en mayor masía el área femenina, ordenó que para poder obtener la licencia de la temporada 2019 y demás años, los clubes deben tener su equipo femenino o unirse a alguno existente. Si bien, la ordenanza ayudará a dar un paso más no es la solución del problema, porque lamentablemente en nuestro país, tanto la federación como la prensa y la sociedad, siguen sin dar el apoyo suficiente al fútbol femenino en líneas generales. Un gran ejemplo es Latina, la televisora de señal abierta tiene los derechos del Mundial Francia 2019, a pesar de ello, no se les ocurre transmitir ninguno de los partidos porque no les da el rating que si le puede dar el programa de Rodrigo González ‘Peluchin’.
El primer mundial femenino de la FIFA se jugó en 1991 y, 24 años después, aún no logramos ir. En nuestro país llamar a una futbolista profesional es un término utópico, porque ¿Qué es ser futbolista profesional? Hasta donde se entiende un deportista profesional es aquel que hace del deporte un medio de vida. La capitana del club Sporting Cristal y seleccionada nacional, Kiara Ortega, es una de las defensas más relevantes y representativas de nuestro país; sin embargo, a pesar de que ve el fútbol de forma profesional y trata de dar su máximo tiempo al deporte peruano por excelencia, no puede subsistir solo con él, debe trabajar en un lugar aparte.
Las futbolistas peruanas tienen diversas prioridades extra deportivas, muchas son madres o tienen trabajos fuera de ser seleccionadas por el país o algún club. Existen clubes como Universitario de Deportes o Sporting Cristal que ya tienen mayores beneficios para sus futbolistas femeninas. Ya disponen de la indumentaria oficial del club (Adidas en Cristal y Marathon en la U), tienen una cancha para entrenar y hasta utileros que las ayudan. Lo irónico es que suena a que eso ya fuera mucho para ellas y no debería ser así. Hace poco, por primera vez una futbolista nacida en nuestro país firmó un contrato profesional en el extranjero: Fabiola Herrera al club Millonarios de Colombia. Este caso es aún extraño para un país como Perú, pero la idea es que sea el inicio de un futuro prometedor para nuestras futbolistas.
Si la pregunta es si podremos ser profesionales, pues la respuesta la hallaremos en un conjunto de soluciones, posibilidades para este deporte tan querido. La Federación Peruana de Fútbol podría darles, tal vez, más facilidades, búsqueda de auspiciadores, respeto a las jugadoras y romper esa valla tan extrema entre el fútbol peruano masculino y el femenino, al menos progresivamente y sin esperar que alguna publicación en una red social los fuerce a ello. Otro factor, de los más influyentes, son los medios de comunicación y los periodistas deportivos. La televisión podría iniciar con transmisiones, aunque sea a la 1am, pero al menos estar presentes; lo mismo para la prensa y radio aumentar en un 5 o 10 por ciento la cobertura de las misma ayudaría.
Los prejuicios de un país tan conservador como lo es el Perú, donde es extraño que la mujer vea fútbol y peor aún que lo juegue, son influyentes, pero no determinantes. Todo va paso a paso, cada día es un escalón más por subir y los próximos panamericanos Lima 2019 serán la mayor carta de presentación de la selección de fútbol femenino. Toca esperar a ver qué pasará.
